Ella no creía en el amor, su vida es una mierda, ella sólo quería morir, pero algo la detenia, no sabía que, hasta que conoció al chico perfecto para todas, pero el tenía secretos, secretos que le atraía a ella.
Cuando el joven le vio entrar por la puerta con su chaqueta a medida de finos y delicados materiales, su cabello bien cuidado y su piel relucir con firmeza, supo que tenía ante sus ojos al posible mejor cliente que atravesaría esas cuatro humildes paredes que formaban su pequeño establecimiento.