Una inminente tregua

Una inminente tregua

  • WpView
    Reads 126
  • WpVote
    Votes 11
  • WpPart
    Parts 1
WpMetadataReadOngoing
WpMetadataNoticeLast published Tue, Oct 20, 2015
Un momento de tensa paz, de tranquilidad medida. Ambos se miran como si volviesen a ver a un antiguo amigo, algo de inquietud en sus gestos, sin saber muy bien como reaccionar. Ninguno dice palabra alguna y sólo sus ojos se comunicaban incesantemente alejando de vez en cuando sus arenas, evitando cualquier inicio a una pelea innecesaria. No sabían de que hablarían, ni como terminaría pero... Era algo que debían hacer como enemigos, como seres antiguos e inmortales que eran, y sabían en el fondo... Que con esa tregua sus antiquísimas almas calmarían las dudas de los milenios cuando todo dio comienzo.
All Rights Reserved
#85
sandman
WpChevronRight
Join the largest storytelling communityGet personalized story recommendations, save your favourites to your library, and comment and vote to grow your community.
Illustration

You may also like

  • El olor de las cenizas
  • PASIÓN Y SANGRE: EL COMIENZO
  • ¡Eres mío! ¡Solo mío! [Blackice]
  • Fria oscuridad {Jack Frost x Pitch Black}
  • INSANO
  • Susurros De Luna Rota.
  • Entrelazados, Unidos Por El Destino (Terminada)
  • Yo creo en ti - Jack Frost

Las Aguas de Rocadragón La muerte no era oscura ni silenciosa. Era estridente. La última vez que Rhaenyra Targaryen abrió los ojos fue desde las fauces abiertas de Sunfyre, cuando el aire olía a sal y carne quemada, y el mundo se redujo a un rugido inmenso y voraz. Había sentido su piel desprenderse del hueso, sus gritos ahogados por el fuego, y aún así, su alma no abandonó el cuerpo. El mar la devolvió. Despertó en la orilla norte de Rocadragón, boca abajo sobre piedras negras como obsidiana. La espuma salada le cubría los labios, y el sol aún no había cruzado el horizonte. El silencio del amanecer era total, pero no calmo. Parecía el susurro antes del juicio. Su cuerpo estaba entero. Dolorido, sí, lleno de una pesadez que no era de carne sino de alma, pero vivo. Sus manos estaban arrugadas por el agua, sus uñas rotas, los cabellos mojados y pegajosos como algas. El salitre le raspaba la garganta. Cada movimiento era una traición. Como si los músculos recordaran el dolor que ya no estaba. Cada respiro la hacía consciente de que estaba viva... cuando no debería estarlo. ¿Por qué el mar me devolvió? La pregunta la acompañaría por años. Un cuervo la observaba desde una roca. -¿Dónde estoy? -murmuró. Pero lo supo. El aire tenía un sabor que reconocía desde la infancia, como hierro y fuego. Rocadragón. Su hogar. Pero algo no encajaba. Las murallas estaban enteras. No había señales de guerra, ni gritos de dolor, ni cadáveres. La isla estaba viva. Y eso solo podía significar una cosa. El tiempo la había escupido hacia atrás. Una segunda oportunidad. Un castigo.

More details
WpActionLinkContent Guidelines