-¿Ibas a algún lado? - preguntó Jake divertido ante mi cara llena de frustración.
-Si, a casa en realidad.
-¿Sin esperarme?
-Nunca lo hago, no veo porque ahora tenga que hacerlo - me encogí de hombros.
-Muy graciosa, vámonos.
-Creí haberte dicho que no iría a ningún lado contigo.
-Y yo creí haberte dicho que lo harías por las buenas o por las malas.
-No serías capaz.
-Ponme a prueba.
-Ya te dije, no voy a ir - lo desafíe con la mirada.
-No me retes Abi.
-¿Sabes qué? Esto me está aburriendo y tengo cosas que hacer así que adiós - comencé a caminar al lado opuesto.
-¿Estás segura?
-¡Adiós!
-Bien, tú lo pediste - me hizo girar y en unos segundos ya me encontraba sobre su hombro camino al estacionamiento.
-¿QUÉ HACES? ¿ESTÁS LOCO? ¡BAJAME YA! - comencé a golpear su espalda.
-Te lo advertí.
-¡TE HE DICHO QUE ME BAJES!
-No. Y deja de patalear si no quieres que te de una buena nalgada.
-No lo harías...
-¿Segura? - preguntó burlón.
-De acuerdo, de acuerdo... Sólo bajame quieres, que esto es vergonzoso.
-Pero si es igual a una de esas escenas cliché entre los protagonistas de los libros que te gustan.
-Ya pero esto no es la historia de un libro y definitivamente tú y yo no somos los protagonistas.
-Como digas.
-Ya bajame.
-¿Prometes controlarte?
-Si.
-Bien - me bajó de su hombro y en cuanto mis pies tocaron el piso comencé a tranquilizar me.
-Gracias.
-De nada. ¿Ahora si podrías... - antes de que terminara la oración yo ya estaba corriendo tan rápido como podía lejos de él.
-Tú no entiendes ¿verdad? - dijo cuando ya me había atrapado y me llevaba de nuevo sobre su hombro.
-Tenía que intentarlo - contesté derrotada.
-Que mal por ti el que no te haya funcionado.
-Ni que lo digas.
Seluruh Hak Cipta Dilindungi Undang-Undang