El secuestro. (Gemeliers Hot)

El secuestro. (Gemeliers Hot)

  • WpView
    LETTURE 159,442
  • WpVote
    Voti 7,854
  • WpPart
    Parti 50
WpMetadataReadPer adultiIn corso
WpMetadataNoticeUltima pubblicazione gio, giu 27, 2019
-No quiero que te vayas - digo en un susurro - no me dejes. +Tendría que haberlo hecho hace tiempo - observo sus labios moverse lentamente y el viento agitando ligeramente su pelo. -Todo tiene arreglo - susurro. +No, ya no lo tiene. -Podemos encontrarlo, juntos. - se ríe irónico. +¿Juntos? Oh vamos, ¿enserio? - da unos pasos en sus sitio - ¿crees que te quería? Quería, y quiero, tu dinero, cobrar mi venganza, eras mi entretenimiento Adriana. Un sollozo sale de mis labios. Me he quedado en blanco, sinceramente no se que decir. -Vete - consigo decir - me encargare de que no te encuentren. - digo dándome la vuelta. +Adriana... - consigo oír que susurra con cierto tono de pena. Sigo caminando con las manos metidas en los bolsillos de mi chaqueta hasta llegar a mi casa.
Tutti i diritti riservati
Entra a far parte della più grande comunità di narrativa al mondoFatti consigliare le migliori storie da leggere, salva le tue preferite nella tua Biblioteca, commenta e vota per essere ancora più parte della comunità.
Illustration

Potrebbe anche piacerti

  • Tu Lady Euromafiosa
  • Frenesí en la Perla II
  • Asesina |Daniel Oviedo|
  • HUNTER²
  • El Deseo De Un Héroe Roto.
  • ミMi Jefe...Me Ama???ミ
  • Eternal Love (EN CORRECCIÓN)
  • CUANDO ME ENAMORO
  • Cruel Maldad © (+18)

-¿Acaso ya te arrepentiste, guapa? -Nunca me arrepiento de mis decisiones. -Entonces, ¿estás asustada? Me río. -¿Asustada? ¿Yo? No hay nada que me asuste, cariño. -Bueno, si ese es el caso, podemos comenzar. Me besa desesperadamente, empujándome hacia la cama con sus movimientos. Caigo suavemente sobre esta y él se sube encima de mí. Sus manos viajan de mis caderas a mis pechos, quitándome todas las prendas una por una. No puedo callar los gemidos que escapan de mi boca. No estoy segura de en qué momento termina de desnudarse. Siento la punta de su erección en mi entrada. -¡Espera! -¿No que no estabas asustada? -No lo estoy, es solo que... Veo que me mira de manera confusa. Toma mi rostro con ternura y me obliga a mirarlo a los ojos. -Dime qué pasa. -Soy virgen... -Pero el día de la fiesta, cuando te vi con... -lo corto. -No es lo mismo un dedo o dos que un pene. Ese día solo usamos los dedos y la boca.

Più dettagli
WpActionLinkLinee guida sui contenuti