« -Capitán Rogers, ¿cree en la rencarnación?- » La voz resonante de las memorias perdidas, reprimidas, ocultas por sí mismo. Son escenas vagas, recuerdos que lentamente se hacen un espacio en su cuerpo, en su mente, en su vida. Lo agobian, lo consumen, lo sofocan ¿Quién es? Ese hombre de sus sueños, aquel que con arrogancia y diversión le sonríe, que se mueve tan relajado a su alrededor. Aquel que le despierta tanta curiosidad e interés ¿Tony? Es parecido, tan parecido...
« -Señor Lokhart, ¿cree usted en la rencarnación?- pregunto, ansiando la respuesta de una pregunta que bullía por salir de sus labios, retenida, expectante, impaciente.
-Deseo creer, Capitán Rogers- » No lo soportaba más, la ansiedad, la necesidad lo llevaban cada vez más cerca del abismo. Los recuerdos no eran suficientes, las escenas ya no satisfacían su curiosidad. Los recuerdos, cada vez más profundos, aun son insuficientes, mundanos. Necesitaba más. Deseaba saber más, hambriento por conocer más de un pasado que, hasta ahora, no sabía que tenía. Sin embargo está mal, lo siente, se obliga a sentirlo; no está bien, es incorrecto. Sus sentimientos puestos en duda, su posición perdiéndose lentamente en revelaciones de su propia mente y corazón ¿Qué era todo aquello?
« -Tal vez en otra vida- » Ansió tanto poder verlo, otra vez, una vez más. Ahí estaba, frente a él, sonriéndole con arrogancia y diversión... Tony, Adler...
Los nombres se vuelven tan efímeros al lado de un alma anhelante, el clamor de una historia que no pudo ser...
No había silencio alguno que hiciera mi cabeza callar por un segundo.
La paz que alguna vez había conocido se había esfumado. Después de la guerra la única palabra que podía formular cada noche en mi cabeza era arrepentimiento; no porque me arrepintiera de haber salvado a mi amigo, no, mi remordimiento era debido a mi falta de sinceridad.
No había cura para mi dolor, no hasta que un silencio ajeno poco a poco me abrió el camino a un mundo extraño y magnífico a su vez.
Siempre había pensado que de las diferencias nacía la amistad, no me había equivocado, pero no había seguido mis propios ideales en tanto tiempo que no me había tomado un respiro para ver que pudimos haber sido más cercanos de lo que alguna vez fuimos.
Una llamada hizo falta para que un error se borrara y otros nacieran. No podía decir con certeza que llamada inicio qué, pero si sabía cuál había destrozado lo que la guerra jamás había logrado quebrar en mí.
La llamada que jamás debió suceder fue en la que su ayuda me ofreció, si me hubiera negado tal vez nada de esto hubiera sucedido.
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• Llamadas telefónicas extensas.
En verdad son extensas.
• Desarrolló lento.
• Originalmente un Oneshot que termino en partes.
• Earth-199998
•~ Capitán América: Post Civil War; La Llamada ~•