El amor y la vida los había golpeado en sus puntos débiles. Ella tenía miedo de enamorarse y que la vuelvan a herir. El vivía encerrado en su mundo perfecto. Un día el destino los cambiaría para siempre
Lo volvió a hacer, prometió que no ocurriría de nuevo, lo prometió como tantas otras veces, pero esta vez es diferente, ya no lucho, solo quiero que pase el tiempo, quizá se canse en algún momento, o se aburra, ya no siento dolor, ni siquiera me caen lagrimas, mis ojos se vuelven pesados y mi vista se nubla, creo que llegó el fin.