Hay miradas que acarician más que las manos. Y hay deseos que no deberían sentirse en casa. Elara nunca pensó que mudarse a la mansión de su nuevo padrastro iba a cambiarlo todo. Pero entonces conoció a Irene. Su nueva "hermana". Demasiado segura, demasiado cerca. Demasiado hermosa. Mientras su mejor amigo le confiesa estar enamorado de ella, Irene comienza a jugar con su cabeza. Con su cuerpo. Con su voluntad. Y Leonard... ese hombre silencioso con demasiados secretos... la mira como si supiera. Como si esperara. Elara se está perdiendo. Entre deseo, culpa y algo más oscuro que todavía no logra nombrar. Porque en esta casa, los cuerpos se tocan sin tocarse. Y los secretos... no mueren bajo tierra. ¿Hasta dónde llega el deseo antes de volverse otra cosa?
More details