-El niño salvador... ja. -soltó con una risa hueca-. Yo no merezco ser salvada, Ekko. Se acercó un poco, apenas un susurro entre los dos. -No te merezco. Por un segundo, su voz se volvió casi un lamento. -No te preocupes por mí. Y antes de que él pudiera decir algo, Jinx ya se estaba perdiendo entre las sombras, como siempre lo había hecho. . Después del final... Jinx sobrevivió. Se arrastró entre el humo, entre la sangre, entre el olvido. Escapó por las tuberías como una sombra que se niega a morir. Un año pasó. Y ahora vuelve. A la ciudad que la rompió. A las calles que la vieron arder. A ese lugar que le quitó todo... y aún así le sigue doliendo.
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