Mira amaba a Ciel. Lo había amado desde antes de despertar en su mansión, incluso antes de escuchar su voz por primera vez o sentir la amenaza de su demonio al acecho. Era un amor doloroso y adictivo, como la primera bocanada de aire tras casi ahogarse: vital, dulce... y desgarradora. Mira no conocía una vida sin Ciel. Su amor había nacido cuando él era solo un dibujo en su pantalla, y creció hasta convertirse en todo lo que ella era. Solo quería quedarse a su lado, protegerlo del destino cruel que conocía demasiado bien. Era su deseo más profundo, incluso si el precio era su propia vida. Incluso si él nunca se lo pedía. - Ciel sabía que Mira lo amaba. Lo leía en sus ojos, en su entrega silenciosa, en cómo se quedaba a su lado sin esperar nada, como si él fuera su razón de existir. No recordaba cuándo empezó a necesitarla. Pero ahora era suya. Suya de una forma que no pensaba compartir. Suya como lo es una herida vieja: siempre presente, siempre abierta, pero imposible de dejar ir. Y no iba a dejar que nadie -ni siquiera ella misma- se la arrebatara. Enlace playlist: https://open.spotify.com/playlist/1iG8V7qxzZR7y0QIiEpQIO?si=bdf48dfdd4ab47b1
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