En esos momentos en que la ansiedad no me deja hacer nada, prefiero escribir y olvidarme de ella, porque si la olvido desaparecerá, si le hago más caso, más daño me hará. Ella es mi fantasma.
Si escribo esto aquí es porque me esta carcomiendo la cabeza y no puedo siquiera respirar del todo bien, porque ahora mismo no deseo ser atormentada por toda la farsa que yo misma he creado.