-Jamás pensé que haría eso.
-Nadie pensó que lo haría, ella nunca dijo nada, nunca se supo liberar-dice Andrea con una voz quebrada.
-Pero nosotras pudimos hacer algo-dije sollozando.
-Feña, nosotras no podemos hacer nada, ella ya no está aquí.-dice catalina, ya que me está tratando de consolar.
-Tú no pudiste, pero yo sabía lo que le pasaba, la pude haber ayudado, hacer algo, pero no, estoy acá , llorando como tonta, y sin poder hacer algo.
-Feña, tranquila-dice con tono muy dulce Antonio.
-Ella me dijo que siempre estaría conmigo-dije con una voz muy finita, que se escuchó más sollozos que mi voz.
-Esa promesa estará viva, por que tú la harás cumplir-dice catalina.
Historia Real.
Prohibido su copia.
Julieta cree tenerlo todo claro.
Tiene una hija, un ex al que detesta, una rutina milimetrada y una lista mental con todo lo que no piensa volver a repetir. Ha pasado demasiado para permitirse el lujo de ilusionarse. Va de casa al trabajo y del trabajo a casa. Sonríe lo justo. Duerme poco. Ama a su hija más que a nada, pero a veces ni eso es suficiente.
Entonces aparece Pablo.
Una casualidad, un favor, un "tranquila, solo es un canguro temporal".
Y de repente, algo cambia.
Pablo no tiene grandes planes. Ni estabilidad. Ni filtro.
Pero tiene ese algo que descoloca, que entra sin pedir permiso.
Sabe cocinar, sabe mirar, y lo peor de todo: sabe quedarse.
Entre ellos no debería pasar nada.
Pero pasa.
Y cuando pasa...
Pasa de verdad.
No hay flores. No hay promesas.
Solo deseo, contradicción, roce, orgullo, tensión, momentos que se alargan más de lo que deberían y palabras que duelen más por lo que no dicen.
¿Y si esto no es solo sexo?
¿Y si esto tampoco es amor?
¿Y si lo que hay entre generaciones es todo eso que no nos atrevemos a vivir?