
Mi vida nunca ha sido perfecta, de hecho no recuerdo ni un solo instante de mi existencia en que haya sido realmente feliz, todo son espejismos, recuerdos confusos, nada en mí es real. A veces, mirando el viejo álbum de fotografías de mi abuela, o de recuerdos como ella se empeña en llamarlo, me cuesta reconocer a la niña que veo en las fotos. A diferencia de mi. Ella es feliz.All Rights Reserved