El verdadero amor a Dios es de unidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, por tanto Dios quiere un verdadero sometimiento a El, donde exista confianza, obediencia, respeto y humildad. Someternos al Señor es hacerlo sin coerción y por voluntad propia, Dios no exige, no domina, El solo quiere que estemos en sintonía con su bondad y amor...
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