Y los humos de colores los daba ella y los dulces que regulaban el tiempo los regalaba ella; y los fantasmas de animales los traía ella y la música que nunca se escuchó la tocaba ella; y las paredes jugaban ante los ojos, sólo porque ella quería distorsionar las cosas por un largo rato... un precario momento.
Tiempo, qué era eso si ella tenía el control de la casa, del cielo, de las sillas, de las conversaciones; era el tiempo el que no existía, era el tiempo algo pausado y ágil, era el tiempo el que me hacía ver lo que ella quería que viera...
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