Ezra definitivamente no es el chico bueno de la historia, pero tampoco es el chico malo ni el protagonista que se encuentra en un punto medio. Él es un villano. Un villano que sabe conquistarte con sus palabras al ser un mentiroso. Un villano que te haría pecar con su capacidad de meterse bajo la piel. Un villano que podría hacerte creer en él a ojos cerrados aunque todo en él grite peligro. Yo sabía de desfalcos al ser una ladrona y aún así, no me di cuenta cuando mi propio villano me robó el corazón.
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