Todos veían mal a Lourdes desde que aprendió a hablar. No por ruidosa, ni traviesa, ni complicada... decían que la niña del convento podía hablar con los muertos. La gente negaba con la cabeza y murmuraban juicios frente a la niña que decía que la iglesia no se quedaba sola por la noches, que alguien rezaba cuando las bancas estaban vacías, las puertas cerradas y las velas apagadas. Que un ángel, o algo que ella creía que era un ángel, se arrodillaba frente al altar cuando todos se iban y murmuraba peticiones a Dios. Las ancianas se persignaban, los niños se burlaban, las madres alejaban a sus hijos cuando decía ver fantasmas como si la niña tuviera un enfermedad. Y Leo San Juan sabía bien que lo mejor era mantenerse lejos de Lourdes y sus aparentes ojos malditos, hasta que necesitó la bendición que significaba su mirada y lo último que se esperaba era que su nombre se escuchara por México junto a Lourdes. Como cazafantasmas. ★ ★ ★ Es básicamente una transcripción del guion de cada película de la saga, agregando a un personaje original.
Più dettagli