Suspiro con pesadez. -Vamos... yo... yo puedo. Trato de convencerme, mientras giro la llave abriendo la puerta, siento un escalofrío recorrerme el cuerpo. -No es real... Digo para mi misma tratando de conseguir fuerzas, empiezo caminar adentrándome a la oscuridad, la vela en mi mano es la única fuente de luz. -No... es... ¿Real? Digo para después pararme en seco, mientras a mi mente me llegan aquellos recuerdos lejanos. -Las niñas locas no pueden jugar con nosotros. -¿Con quien hablas? Loca. -Escuche a la señorita Catherine decir que ella no debe estar aquí, que ella debe estar en el loquero. -No se, si será buena idea llevarnos a una niña que este mal de la cabeza. Una lágrima rodo de mi ojo hasta mi mejilla, aquellos recuerdos amargos de mi niñez eran dolosos. -Todo es tu culpa. Dije mientras mi agarre a la vela aumento, seguí caminando en ese pasillo que era tan pequeño y al mismo tiempo tan largo. -No es real, no es real. Digo a la ves que llego al final del pasillo, justo donde empiezan esas escaleras, un recuerdo amargo llega a mi mente, el recuerdo de solo hace unos dias, nuevamente una lágrima se me escapa. -¡Deja de fingir que te importo! Es doloroso tener que alejar de los que amas para no verlos heridos. -Aunque no seas real, todo es tu culpa. Digo con rabia, hasta que una voz me saca de mi estado. -Oh Estefany... soy muy real... Seguido a eso una fuerza me avienta de las escaleras, cuando puedo moverme otra ves me levanto adolorida, viendo frente ami aquella vela con la que empezó todo...
Karagdagang detalye