Story cover for Margo. by jxznunif
Margo.
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Lopende, voor het eerst gepubliceerd nov. 25, 2015
-Me gusta.-Lo miro esperando una respuesta. Oh dios creó que va a vomitar.
-Tú...-Es lo que dice y noto su cara muy pálida. 
-Era broma tonto. Porque esa cara no soy un fantasma o algo por el estilo.-Lo miro mientras se me escapa una pequeña risa. 
-Eres una pasada Margo. Por cierto aquel chico de alla pregunto por vos. -Me limitó a sonreír y creo que lo nota pero ese chico es un imbécil. Desde que estuvimos hablando por así decirlo en la fiesta se comportó como un idiota.-Sabes que mejor me voy almorzar y dile a ese imbécil que deje de hablarme. 
-Margo que sucedió que un poco más te tiras sobre el-No sé cómo decirle ni tampoco quiero. Pero le dire mañana. 
-Idiota. Y sabes que vete con tu amigo y déjame en paz.-Camino hacia mi vehículo y no me límito a sacar el dedo del medio y reir.
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Desde que Oscar Piastri llegó a McLaren, Lando Norris había sido... bueno, Lando. Bromista, efusivo, siempre buscando una risa o un abrazo, aunque Oscar, reservado como era, nunca terminaba de corresponderle del todo. Una sonrisa incómoda, un leve asentimiento, y poco más. Oscar simplemente no sabía cómo manejar a alguien tan abierto como Lando. -¡Vamos, Piastri! ¡No seas tan seco! -bromeaba Lando cada vez que intentaba abrazarlo después de una carrera o en los boxes. Oscar apenas se reía. No era que le cayera mal Lando, pero tanta cercanía lo hacía sentir incómodo. Así que Lando, tras semanas de intentarlo, decidió que ya estaba bien. De un día para otro, dejó de forzarlo. No más bromas pegajosas, no más abrazos, no más sonrisas insistentes. Lando, en cambio, empezó a acercarse a otros pilotos: a Charles, a George, incluso a algunos rookies nuevos. Pero lo que realmente desató algo dentro de Oscar fue ver cómo Lando se encariñaba rápidamente con uno de ellos: un piloto argentino, joven, divertido, que parecía perfectamente sincronizado con Lando. Compartían risas escandalosas en el paddock, se abrazaban sin vergüenza, y en las redes sociales no paraban de intercambiar bromas internas. Al principio, Oscar se dijo que no le importaba. Mejor así. Menos distracciones. Más concentración. Pero cuando los vio abrazados, riendo de algo que él no entendía, algo incómodo le retorció el estómago. En la siguiente reunión del equipo, mientras todos charlaban y Lando bromeaba con el piloto argentino, Oscar no pudo evitar lanzar miradas constantes. Ni siquiera se dio cuenta de que su pie golpeaba nerviosamente el suelo bajo la mesa. Ni que su ceño estaba fruncido. Después de la sesión, Oscar interceptó a Lando en el pasillo. -¿Ya no hablas conmigo o qué? -soltó de repente, más brusco de lo que pretendía. Lando parpadeó, sorprendido. -Pues... pensé que preferías que no lo hiciera -respondió, sin rastro de enfado, como si d
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Lando siempre había sido el más pequeño de todos, y no solo en edad cuando llegó por primera vez a la F1, sino también en estatura. Con apenas 1.61 metros, no importaba cuántos podios consiguiera o cuán rápido fuera en la pista: para el resto del paddock, siempre sería "el pequeñito". Al principio, le molestaba un poco. Pero con el tiempo, se dio cuenta de que ese cariño, esa ternura que todos le mostraban, no era por burla... era porque lo querían de verdad. -¿Lando, otra vez no alcanzas la estantería? -bromeaba George mientras lo miraba estirarse sin éxito. -Cállate, Russell -rezongaba Lando, haciendo puchero. Pero había alguien que nunca se reía de él. Bueno... casi nunca. Oscar. Oscar Piastri tenía una forma muy particular de ayudarlo. No simplemente le alcanzaba las cosas. No. Él lo cargaba. -Vamos, chiquito, te levanto -decía con una sonrisa ladeada, antes de pasar un brazo fuerte por la cintura de Lando y levantarlo con facilidad. A Lando se le subían los colores al rostro cada vez. Oscar era tan calmado, tan sereno... pero cuando lo tenía en sus brazos, podía sentir claramente la tensión en sus músculos. Y lo peor (o lo mejor) era que Oscar no lo soltaba rápido. Siempre lo apretaba un poco más de la cuenta, pegándolo a su pecho como si lo quisiera proteger de todo. -Ya... ya puedes bajarme -murmuraba Lando, sin mucha convicción. -¿Seguro? Estás bien aquí. Y no era solo eso. Había momentos en los que, en el motorhome, Lando terminaba sentado en las piernas de Oscar sin que nadie lo viera, especialmente cuando estaban en algún sillón apartado.
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-Alguna vez has sentido ese ardor en tu piel, el ardor de las llamas que te consumen y te calcina, la desesperación por sentir aquel delirante y maquiavélico dolor en tu cuerpo que a solo segundos te vuelve carbón y no poder hacer nada para calmar tal agonizante tortura,... - dice con los ojos fríos sujetando la mirada de los míos -y quiere saber la peor parte?- increpa mostrándome su ira con esa pregunta perturbadora -la peor parte de esa tortura es que no puedes morir , pasas días curándote sanando esas quemaduras , imagínate eso?,... - su mirada latente me asusta mientras me aprieta los brazos con sus manos , lastimándome, escociéndome, pero estoy petrificada con sus palabras -solo para tener que volver al mismo hoyo rogándole al mismo dios que ellos veneran con la esperanza que te saque de allí pero no pasa Alhelí, lo que si pasa es que te vuelven a quemar, a calcinar,... -así que si alhelí me voy a vengar, voy a quemar y devastar su anhelado patrimonio de tortura al que llaman convento con ellos adentro para que por fin sientan lo que yo he sentido más veces de las que un alma mortal jamás podrá contar... - y sin más me suelta, se aleja un poco, me observa viendo algo en mi que ni yo e visto aun, se nota impresionado y algo asustado -¿estás bien?- me pregunta - te he quemado, yo no, no, no quise quemarte, yo, yo lo siento- ... -lo siento mucho alhelí, perdóname- su rostro esta entristecido y afligido entonces reincorporo de la pared y hablo. -estoy bien, ahora ¿donde dijiste que estaba ese maldito convento?-.
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Desde que el día comenzó, Lando Norris sintió que algo andaba mal. Nadie le había mandado un mensaje. Ningún "feliz cumpleaños", ni una llamada, ni siquiera un simple emoji. Y eso que Oscar, su pareja, era siempre el primero en abrazarlo apenas daban las 12. Pero hoy, nada. Durante el día, los chicos pasaban junto a él en el paddock, evitaban su mirada, hablaban entre ellos en susurros y hasta se reían cuando él se acercaba. Incluso Max, George y Charles, quienes siempre estaban encima de él para cualquier cosa, lo ignoraban como si no existiera. Lando intentó convencerse de que era su imaginación. Tal vez estaban ocupados. Tal vez algo pasaba que él no sabía... Pero al llegar la tarde, sin un solo abrazo ni rastro de cariño, se rindió. Se encerró en su motorhome, apagó su teléfono y simplemente se acurrucó en la cama, abrazando a su peluche favorito con los ojos llenos de lágrimas. Lo que Lando no sabía... era que los pilotos habían estado organizando todo a escondidas. Oscar, con ayuda de los demás, le había preparado una fiesta sorpresa en el jardín de la villa. Había globos, luces, su pastel favorito, una pancarta enorme que decía "Feliz cumpleaños al solcito de la parrilla", e incluso... ¡una fusta personalizada con su nombre grabado en dorado! Porque sí, Oscar conocía a su Omega, y sabía exactamente lo que le haría sonrojarse hasta las orejas. Todo estaba listo. Sólo faltaba él. -¿Ya le escribiste? -preguntó Charles mientras decoraba las mesas. -Le mandé diez mensajes -dijo Oscar, preocupado-. No responde. Voy a llamarlo.
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Esta Frank(Bystaxx,Aquí es cuando se enteran que estoy "obcesinada" con el.Lo cual es verdad...) "Todo era normal,hasta que me llamo el Rey del Infierno...-dijo ella,algo seria. Y que te dijo...?-dijo el,confuso. Que te cuidara. -dijo ella,seriamente." "Ningun otro demonio te toca al menos que sea yo...-dijo ella,con rabia. No hagas algo estúpido...-dijo el,débilmente. Es lo que un demonio hace,no...?-dijo ella,con mas rabia y el la miro. Solo...no te quiero perder. -dijo el,de la manera anterior. Me perderás si te pasa algo,lo cual me impida volver a verte...-dijo ella,formando sus puños para atacar" "Eres un demonio...no puedo sentir algo por un demonio. No quiero que alguien como ella me lastime. -dijo el,algo entristecido. Y ella se aparece por la puerta. Tan así me quieres...? O acaso me tienes miedo...?-dijo ella,con la mirada baja. Ambas y ninguna...-dijo el,volteandose a verla. Entonces...?-dijo ella,apunto de romper en llanto aun sin levantar la mirada. Te amo...y te tengo terror...-dijo el,bajando la mirada." "Hace meses mencione algo,lo cual dije que no estaba listo para decir,verdad...?-dijo el, terminando de cenar. Si,si lo hiciste...-dijo ella,mirándolo. Y el solo sonrió de lado. Aun te sigo queriendo entre mis brazos,en medio de mi cama...-dijo el,sin mas y ella se sonrojo ligeramente." "Acaso no ves que soy un maldito monstruo!!!?-dijo ella,medio tomada,molesta y apunto de romper en llanto. El la tomo de las muñecas fuertemente y la acorraló sin escapatoria alguna. Dicen,que para el amor no hay barreras...-dijo el,mirándola a los ojos. Ella solo le miro.- tu,eres mi demonio...yo,soy tu mortal.-el continuo. Pero acaso no ves que te e hecho daño? Que soy una maldita psicópata y que por eso te hago daño?- dijo ella,con lagrimas ensangrentadas corriendo por sus mejillas. Me haces daño estando en el estado que estas en estos momentos...-dijo el,dejando un pequeño beso en sus labios."
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