El Otro Por Jorge Luis Borges

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El Otro Por Jorge Luis Borges El hecho ocurrió el mes de febrero de 1969, al norte de Boston, en Cambridge. No lo escribí inmediatamente porque mi primer propósito fue olvidarlo, para no perder la razón. Ahora, en 1972, pienso que si lo escribo, los otros lo leerán como un cuento y, con los años, lo será tal vez para mí. Sé que fue casi atroz mientras duró y más aún durante las desveladas noches que lo siguieron. Ello no significa que su relato pueda conmover a un tercero. Serían las diez de la mañana. Yo estaba recostado en un banco, frente al río Charles. A unos quinientos metros a mi derecha había un alto edificio, cuyo nombre no supe nunca. El agua gris acarreaba largos trozos de hielo. Inevitablemente, el río hizo que yo pensara en el tiempo. La milenaria imagen de Heráclito. Yo había dormido bien, mi clase de la tarde anterior había logrado, creo, interesar a los alumnos. No había un alma a la vista. Sentí de golpe la impresión (que según los psicólogos corresponde a los estados
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No sabía su nombre, pero escuché su risa, probé sus labios, sentí su cálida piel cuando la sostuve en mis brazos. Juntos veíamos a nuestros niños jugando en la arena, con el océano caliente lamiendo la orilla detrás de ellos mientras el sol poniente pintaba el cielo. El era mi alma gemela y esta era nuestra vida, nuestro hermoso para siempre... Entonces desperté... solo en una habitación de hospital, conectado a cables y máquinas. No había esposo. Ni niños. Ni una sola alma esperándome. Esa vida que soñé... nunca existió. Había estado en un accidente devastador, me dijo una enfermera cuando entró. En coma por semanas. Tendría un largo camino de recuperación, pero iba a lograrlo. Desde ese momento, el sueño me perseguía. Veía la cara de ese hombre cada vez que cerraba los ojos, lo busqué en cada multitud, dolido por estar con un extraño que sentía he conocido toda mi vida... y juré que, si alguna vez lo encontraba, haría cualquier cosa para hacerla mío. Cualquier cosa. Entonces lo encontré. Y fue el mejor y peor día de mi vida, porque el hombre de mis sueños... estaba a punto de casarse con mi mejor amigo.

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