En el Hotel Ophelia no hay nuevos amores. Olivia lo sabe bien. Ha crecido entre habitaciones impecables, miradas fugaces y promesas que siempre son para otros. Alessandro, por su parte, está seguro de que el amor no es más que una transacción disfrazada de compromiso. Cuando Sarah, la hermana de Alessandro, les propone un reto, Olivia y Alessandro se ven obligados a ser novios durante veinticuatro días. Solo veinticuatro días. Nada podría salir mal. Pero en ese juego de miradas que se sostienen demasiado tiempo, palabras que duelen más de lo que deberían y silencios que dicen demasiado, algo empieza a cambiar. Hay cosas que no se pueden fingir. Y en el Hotel Ophelia, el amor parece tener sus propias reglas.
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