Serendipity || Larry Stylinson

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WpMetadataNoticeLast published Sat, Mar 12, 2016
Harry nunca quiso ser de la realeza. El pensamiento de estar al mando de ese reino tan injusto, tan discriminativo hasta hipócrita lo deprimía. Lo único que él quería era cambiar la infame forma de reinado, pero no era algo tan fácil. Las ''reglas'' eran simples. -Cualquier acto de robo o intento de ello tiene una sola condena; El Calabozo. -Cualquier persona que ofenda a la iglesia católica deberá cumplir con prisión domiciliaria por 30 días. -Cualquier acto homosexual público puede ser denunciado y en ese caso la persona denunciada será aislada del reino. -Los asesinos tendrán una semana en el calabozo para despedirse de sus familiares y luego serán ejecutados en la horca. -El adulterio está terminantemente prohibido. El castigo será determinado por la gravedad del acto. El reinado del Rey Dess XI podría parecer perfecto, casi como un pueblo de cuentos, claro, de día. Pero de noche era dueño de actos abominables al ser humano con esas infelices máquinas de tortura. Harry creía que tendría que pasar el resto de su vida siguiendo el protocolo. Competir contra otros príncipes en juegos tontos para obtener la mano de alguna princesa de algún reino vecino a los 21 años. Al cumplir los 25 años se convertiría en rey si su padre le concediera ya el reino. Harry sabía que todo sería de ese modo. Pero Harry no sabía que conocería a cierto príncipe que venía a competir por la mano de su hermana como otros. Y Harry no sabía que él alteraría todo lo que él creía que sería su futuro. ''-Louis, ya déjate de juegos. Esto es serio. - Dijo como pudo- Se supone que has venido a buscar a tu princesa y luchar por ella, no a... esto. Louis sonrió y lo acercó a él aún más. -Bueno.. algunos príncipes no están destinados a encontrar a su princesa.- Se acercó lentamente al oído de Harry y susurró - Aunque, creo que ya he encontrado a la mía. La tengo tan cerca mio que voy a desvanecerme por su exquisito aroma.''
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"Culpable" Cuando Louis Tomlinson escuchó la sentencia del jurado, el mundo se desmoronó ante sus fanales vidriosos e índigos. Condenado a cinco años de prisión por una negligencia médica que no cometió, fue trasladado hasta una penitenciaría de máxima seguridad. Tenía sus días contados, lo sabía. Sería presa facil para aquellos carroñeros dispuestos a desgarrar su cuerpo y quebrantar su espíritu. Un eslabón débil, de aquellos que caían con facilidad y eran pisoteados al no tener la condición física necesaria para defenderse. Demasiado altivo, refinado y con una vida llena de ostentosidades y lujos. No sabía cómo iba a sobrevivir en aquel ambiente hostil. Magullaron su cuerpo con golpes, lo despojaron de sus finas ropas y lo vistieron con harapos viejos. Cortaron su cabello y le dieron el más sentido pésame, seguros de que Louis no sobreviviría más de una semana en aquel putrefacto lugar donde lo lamentos eran absorbidos por las paredes; proyectándose malditas. Louis caminó por lo pasillos de la prisión, escuchando obscenidades y amenazas de aquellos hombres que no dudarían en destrozarlo. Los guardias se reían a su espalda, mofándose de su desgracia. Él mismo sintió diversión por su situación; pobre infeliz. Como si llevara grilletes, arrastró sus pies hasta su celda a la cual fue arrojado sin cuidado alguno. Y fue ahí, en ese húmedo lugar, donde el aroma a moho y el frío corría el tuétano de sus huesos; que lo vio. Harry Styles, su compañero de celda y el monarca de la prisión. Sádico como solo podía ser los demonios mitológicos. El vaho que salía de su boca era veneno puro, amargo y llameante. Louis trago saliva, preguntándose si esta sería la última vez que haría. Su cuerpo convulsionó y sus piernas se sintieron trémulas. Podría haberse orinando del miedo. "Cuando solicité un compañero de celda para divertirme, no imagine que me traería un corderito." Si Dios había creado a Adán, el diablo

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