Eleanor no buscaba el amor, solo un poco de ruido que la hiciera sentir viva. Pero el destino la lanzó al corazón de los Guns N' Roses, entre guitarras, excesos y madrugadas sin fin. Axl la miró una vez, y nada volvió a ser igual. Entre la locura del rock y los días que ardían, Eleanor acabó viviendo con ellos, convirtiéndose en parte de la banda, de la familia... y del caos. Años después, de aquel fuego nacería Michelle -la hija que uniría para siempre lo que la música rompió. PARTES 1 Y 2 AQUÍ. EN EDICIÓN.
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