Y esta era la cruda realidad, una pesadilla, una tragedia.
Yo también pensé que un apocalipsis zombie no era cierto, que solo era ficción, me equivoque al igual que todas las personas.
Todo comenzó un 8 de abril, cuando mi padre entró a la casa gritando como loco que debíamos refugiarnos. Mi madre no le hizo caso y se quedó en la ciudad, asi es como la perdimos.
Me encontraba en una pequeña granja alejada de la ciudad con mi padre, mi hermano, Caleb, y un numeroso grupo de personas.
Mi padre trabajaba de abogado, y a mi hermano se le da muy bien la jardinería, así que se dedica a sembrar y cosechar plantas y frutos.
La granja era de un cliente de mi padre, Richar, que lamentablemente falleció. Su hijo se llama Peter, creo que me gusta, pero en estas circunstancias no tengo tiempo para andar pensando en el amor.
Primera parte de LA CEPA.
Cuando el virus apareció nadie estuvo preparado, la histeria se disparó sin control, al igual que la muerte y el caos. Con síntomas tan ordinarios como los de un resfriado, la enfermedad cobró incontables vidas, pero el verdadero problema llegó cuando ellos, en lugar de permanecer muertos, regresaron a la vida, y con una sola necesidad: alimentarse de la carne de los vivos.
Años después de la catástrofe el mundo regresó a un estado silencioso y sumido en una distópica naturalidad, en la cual los asolados y vulnerables sobrevivientes intentan subsistir. Es aquí que la vida de un padre y su hijo cambiará radicalmente al tener que abandonar el confort de su hogar y aventurarse junto a un peculiar grupo de personas a una encrucijada para intentar llegar a un destino que promete entregarles una oportunidad definitiva para sobrevivir.
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Código de registro: 1704081655454