Cap. 1:
Narra Mal:
Después de la coronación llegaron nuevos estudiantes y unos de ellos eran de la isla, Ursón hijo de Úrsula, George hijo de Gastón, Rubí hija de la Reina Roja y Grecchel hija de Madame Gottel
Ben: Hola amor!
Yo: Hola Ben - Dije dándole un beso-
Ben: Ya estas lista para recibir a mi prima Tamia?
Mal: Si estoy emocionada por conocerla
Ben: Bueno vamos que ya va a llegar
Mal: ok - Dije mientras saliamos de la habitación-
Ya estabamos al frente de el colegio cuando llego la limosina, y de ella baja una chica de cabello castaño claro con mechas amarillas y ojos verdes.
Xxx: BEN!!! - dijo emocionada al verlo-
Ben: TAMIA!!! - dijo de igual forma- Cuanto tiempo sin verte
Tamia: Si, como has cambiado.
Ben: Al igual que tu, pero bueno te quiero precentar a mi novia Mal - Dijo agarrándome la mano-
Tamia: Wow que linda eres, mucho gusto soy Tamia
Yo: El gusto es mio - Dije haciendo una reverencia-
Ben y yo le mostramos la escuela a Tamia y luego su habitación.
Ben: Y esta es tu habitación
Tamia: ouh! -con un tono de decepción-
Ben: Que pasa?
Tamia: Sabes que odio el rosa
Yo: estoy de acuerdo contigo
Ben: Bueno te tendras que acostumbrar no la puedes cambiar
Tamia: Ya lo se, me lo recordaron en todo el camino - dijo en tono cansada-
Ben. Bien descansa pero tienes que ir a ver a mis padres
Tamia: Ok - dijo mientras se lanzo en la cama
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26 Kapitel Abgeschlossene Geschichte Erwachseneninhalt
26 Kapitel
Abgeschlossene Geschichte
Erwachseneninhalt
-Con esta ya es la décima chica secuestrada en la ciudad -comentó Diego.
-¿Qué harán con ellas? Digo, tantas mujeres... -dijo Dalia, inquieta.
-Lo único que yo sé es que... qué bueno que soy macho -respondió alguien con una sonrisa burlona.
Sonreí ante aquel comentario.
-¿Y tú, Lari? ¿Qué opinas?
-¿Yo...?
-Sí, tú. ¿Estás muy despistada? ¿En qué piensas?
-En nada... Bueno, ¿irán a la fiesta de hoy?
-No sé, la verdad dudo que me dejen. Y menos si voy sola -contestó Karen.
-Yo iré un rato -dijo Diego-. Sólo para acompañar a Larissa.
-¿A mí? Yo no necesito que me acompañes.
-aun así lo haré. Y ya, hay que irnos a clases o nos van a castigar.
12:30 p.m.
-¡Lari, ya son pasadas las doce! ¿No crees que es hora de irnos? -gritó Diego para que lo escuchara entre la música.
-¡No, aún es muy temprano! -respondí sin dejar de bailar.
Yo seguía moviéndome al ritmo de la música.
-¡Bueno, como quieras! ¡Yo ya me voy, nos vemos en la escuela! -me gritó, alejándose hasta perderse entre la multitud.
3:33 a.m.
Salí del club caminando sin tacones y, admitámoslo, un poco embriagada.
Caminaba por las calles, ya que mi casa no quedaba tan lejos del club y la madrugada estaba agradable.
-Mariana, cuenta uno... Mariana, cuenta uno... -empecé a cantar sin sentido.
Fue entonces cuando una camioneta negra se detuvo bruscamente frente a mí. Me quedé paralizada; mis piernas no respondían.
De la camioneta salieron dos hombres vestidos completamente de negro, con máscaras extrañas. Intenté gritar, pero uno de ellos tapó mi boca y cubrió mi nariz con un trapo blanco húmedo. El otro me tomó por las piernas mientras yo pataleaba con fuerza.
introspectivo
-¡Carajo, tómala bien! -gruñó el que me sujetaba.
Seguía luchando cuando un tercer hombre bajó de la camioneta
Eso fue lo último que vi antes de sentir la inyección en el cuello. Después... oscuridad.