Y derrepente tú

Y derrepente tú

  • WpView
    Reads 11
  • WpVote
    Votes 3
  • WpPart
    Parts 1
WpMetadataReadOngoing
WpMetadataNoticeLast published Mon, Dec 28, 2015
Hola soy Lucas, tengo 19 años y soy nuevo en el instituto- dijo el nuevo playboy de la clase mirándome mientras yo mascaba chicle sin importarme nada Tome asiento Lucas- le pidió el profesor y el muy capullo se vino a sentar a mi lado teniendo como cinco sitios más libres, pero noooo se tenía que sentar a mi lado genial (nótese el sarcasmo) Hola soy Lucas- dijo extendiéndome la mano como saludo lo que yo no acepte ¿Ya sé que eres Lucas te olvidas que hace cuatro microsegundos lo dijiste? - dije molesta Bueno y tú eres...- se piensa que le diré mi nombre iluso me reí mentalmente - soy una persona- dije fría a lo que el rio. sam no sabia que lo esperaba....
All Rights Reserved
Join the largest storytelling communityGet personalized story recommendations, save your favourites to your library, and comment and vote to grow your community.
Illustration

You may also like

  • Demasiado Tarde
  • Una chica para cuatro idiotas
  • *Baby you look perfect tonight* [Minsung]
  • El más pequeño del Paddock
  • MIRADAS 👀 (COMPLETA)
  • London Boy
  • ¡Necesito alquilar un novio, urgente!
  • Es mejor hacer el amor que la guerra
  • Ignis Amoris-smut-[larry stylinson]

Desde que Oscar Piastri llegó a McLaren, Lando Norris había sido... bueno, Lando. Bromista, efusivo, siempre buscando una risa o un abrazo, aunque Oscar, reservado como era, nunca terminaba de corresponderle del todo. Una sonrisa incómoda, un leve asentimiento, y poco más. Oscar simplemente no sabía cómo manejar a alguien tan abierto como Lando. -¡Vamos, Piastri! ¡No seas tan seco! -bromeaba Lando cada vez que intentaba abrazarlo después de una carrera o en los boxes. Oscar apenas se reía. No era que le cayera mal Lando, pero tanta cercanía lo hacía sentir incómodo. Así que Lando, tras semanas de intentarlo, decidió que ya estaba bien. De un día para otro, dejó de forzarlo. No más bromas pegajosas, no más abrazos, no más sonrisas insistentes. Lando, en cambio, empezó a acercarse a otros pilotos: a Charles, a George, incluso a algunos rookies nuevos. Pero lo que realmente desató algo dentro de Oscar fue ver cómo Lando se encariñaba rápidamente con uno de ellos: un piloto argentino, joven, divertido, que parecía perfectamente sincronizado con Lando. Compartían risas escandalosas en el paddock, se abrazaban sin vergüenza, y en las redes sociales no paraban de intercambiar bromas internas. Al principio, Oscar se dijo que no le importaba. Mejor así. Menos distracciones. Más concentración. Pero cuando los vio abrazados, riendo de algo que él no entendía, algo incómodo le retorció el estómago. En la siguiente reunión del equipo, mientras todos charlaban y Lando bromeaba con el piloto argentino, Oscar no pudo evitar lanzar miradas constantes. Ni siquiera se dio cuenta de que su pie golpeaba nerviosamente el suelo bajo la mesa. Ni que su ceño estaba fruncido. Después de la sesión, Oscar interceptó a Lando en el pasillo. -¿Ya no hablas conmigo o qué? -soltó de repente, más brusco de lo que pretendía. Lando parpadeó, sorprendido. -Pues... pensé que preferías que no lo hiciera -respondió, sin rastro de enfado, como si d

More details
WpActionLinkContent Guidelines