Desde que mi madre murió cuando yo tenía 8 años, mi hermano, mi padre y yo no hemos estado más de un año en una misma ciudad. Mi hermano a diferencia de mí, tuvo la suerte de salvarse de tantas mudanzas por estar en la universidad. Pero esta vez mi padre nos había prometido que iba a ser definitivo, mi padre había decido aceptar un trabajo en Madrid como arquitecto. Y además, con la suerte de estar en la misma ciudad en la que estudia mi hermano para poder vernos más, como antes.
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