Entre ala casa qué por años me había atormentado y había echo tener pesadillas, por fuera era una maravilla, pero por dentro era lo mas tenebroso que cualquiera podría haber visto, recorrí cada uno de sus pasillos y jamás pensé encontrar aquel chico que le dolió a todo un pueblo perderlo. - Miguel...yo pensé que tú... - No, aquí sigo. En la casa qué siempre te dio miedo. - Limpiaba sus manos llenas de sangre con un trapo qué parecía tener aun más sangre. - Si bueno...ahora la casa no es la que me da miedo. - Di un paso hacía atrás y este comenzó a acercarse. - Basta Miguel...me das miedo. - Recordé que esas mismas palabras las había dicho cuando paso aquel accidente que odiaba recordar. Miguel no paro, hasta tenerme acorralada entre una mesa llena de herramienta y él...
Plus d’Infos