Y fue ahí, en ese momento en el que creí que el amor nunca llegaría a mi vida, en el que creí que no era merecedora de unas tiernas caricias, de unas dulces palabras. Cuando llegaste tu, haciéndome sentir lo que era el amor, transformando mis tristezas en alegría, mis lágrimas en genuinas sonrisas. Fue ahí cuando te conocí, que me di cuenta que sin importar mi apariencia y lo torpe que podía llegar a ser, tu estarías, siempre para mi, mi hermoso chico del ascensor.
Cada momento que viví contigo, cada palabra en el inicio marcaron un lugar en mi corazón, cada abrazo, cada beso y cada toque fueron lo más significativo para mí, cada vez que te veía era como si estuviera en aquellos lugares maravillosos de los que alguna vez te conté, ¿Por qué pasó eso?
¿Por qué tuviste que volver a dónde te costó salir?
Era tarde para darme cuenta que mi corazón ya lo tenías, que mi alma era totalmente tuya, y era demasiado tarde para darme cuenta que tú ya no estarías.