ÉL, ME GUSTAS

ÉL, ME GUSTAS

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WpMetadataNoticeLast published Fri, Jan 22, 2016
Era perfecto, el príncipe azul que toda plebeya esperaba. Su metro ochenta y su cabello ondulado me hacía caer. De mirada mágica, gestos no comunes. Me sentía tan tonta por haberme fijado en él. Era una cajita de sorpresas, no sabía con que iba a salir. Cada vez que hablaba, miraba como de sus labios brotaba polvos azules que me enamoraba más, estaba viviendo mi adolescencia al máximo. Recién pude entender las mariposas en la panza, las que muchas veces llame gases. No podía explicar lo que sentía. Él era mi amor azul.
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#584
azul
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Halfway

Si le preguntamos a todas las mejores amigas del mundo un deseo, responderían que desearían vivir juntas, pues bien, ese sueño era mi realidad. Como todas las niñas del mundo nosotras teníamos nuestros secretos y una gran promesa que alimentábamos diariamente de ilusiones, casarnos con nuestros ídolos musicales. En los cuentos que leíamos de pequeñas la princesa siempre pasaba por cosas trágicas antes de encontrar el amor, por ese motivo Ari y yo creíamos que nuestro príncipe se acercaba cuando nos rompimos una pierna patinando, o cuando se torció el tobillo en una carrera de caballos, pero a no ser que el príncipe azul se llamara Augusto, tuviera 60 años, pelo en las orejas y llevara una gran bata de médico, pues la vida no consideraba aquello como algo exactamente trágico... ese significado lo descubrí yo tiempo después. Pero cuando lo hice no hubo ni castillos, ni zapatos de cristal, y mucho menos un príncipe que me salvara de aquel vacío desolador e irreparable. Fue entonces cuando entendí que esos libros que aún conservaba estaban llenos de historias fantásticas y que en la vida real no todo termina con un "fueron felices por siempre". Sin zapatos, castillos ni ilusión solo me aferraba al recuerdo de la promesa de un amor platónico, aquello me ayudaba a mantenerme con los pies en la tierra que, dicho sea de paso, era muy lejos de donde estaban muchas personas de mi vida.

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