Un veintidós de Junio, Valentina entró en la vida de Javier, como las estrellas fugaces entran en la atmósfera. También como éstas, la humilde chica, bajo el seudónimo amoroso de "La loca de las piedras" juró cumplir los sueños de su amado.
Pero... Las estrellas fugaces, reciben su nombre por ser efímeras, como efímera sería Valentina, la Perseida, en Javier, el remanso de felicidad en forma de mar, en el que toda estrella fugaz desea hacerse estrella, sin más.
Sumérgete en esta, su historia de amor interestelar que quedó grabada por siempre en los guijarros de una playa de Altea.
-Fastereiter. -Se susurraron cómplices, aquella, como todas las noches, Javier y Valentina.