Crónicas De Un Incomprendido

Crónicas De Un Incomprendido

  • WpView
    Reads 410
  • WpVote
    Votes 110
  • WpPart
    Parts 17
WpMetadataReadOngoing
WpMetadataNoticeLast published Mon, Jan 25, 2016
Toda mi vida estuve aguantando las ganas de gritarle a la gente que se calle cuando hablaba a mis espaldas. Porque sabia que seria inútil, ya que seguro me tomarían por un ratoncito gritándole a un gato a punto de comerlo. Años pasaron de mi primaria, cuando mi padre me sacó de este lugar tan sucio y nos fuimos a vivir a Miami Beach. No soy el mismo niño flacucho lleno de granos que lo tomaban por burla. Cambié, de cuerpo y de nombre. Tengo amigos y novia, y regresé con ellos para partirle el culo a aquellos que algún día se burlaron de mis debilidades. Mi nombre es Ezequiel Gomez, y aquí les narro mi historia.
All Rights Reserved
Join the largest storytelling communityGet personalized story recommendations, save your favourites to your library, and comment and vote to grow your community.
Illustration

You may also like

  • ¡El chico tiene diecisiete! [Reituki]
  • You found me
  • Soy yo
  • " tu me salvaste"
  • me enamore antes de saber quien eras | pau cubarsi
  • Oye, como la cancion
  • blood draps!!!!!
  • MIRADAS 👀 (COMPLETA)

Siempre fue una bobada para mí; el internet y sus frivolidades me hacían reír. Si bien disfrutaba de conocer nuevas personas sin rostro, también amaba alardear de más. Mentir de mi edad o lo que hacía día a día no era grave, más bien era una forma "precavida" de omitir mis datos reales; sólo me quería divertir cada solitaria tarde después de una jornada laboral. Conocí a un chiquillo de diecisiete años, futbolista y músico amateur. Asistía a una secundaria en mi misma ciudad, le gustaba el rock y estaba aprendiendo a tocar el bajo. Estaba seguro que aquel "niño" no era más que un gordo calvo de más de cuarenta con apetito sexual de menores. Seguí su jugarreta diciéndole que era estudiante en la universidad y que no sobrepasaba los veinte años. Debía admitir que poco a poco me había comenzado a acostumbrar a hablar con él y ya no me martirizaba pensando que todo lo que me decía era falso; su forma afable de escribir había tocado mi corazón. Pero un día nos vimos cara a cara y grande fue mi sorpresa cuando me di cuenta que el mentiroso era yo...

More details
WpActionLinkContent Guidelines