3 فصول مستمرّة Elías es psicólogo y ha aprendido a confiar en los silencios. En su consultorio, cada objeto ocupa un lugar preciso y la rutina funciona como un ancla frente al caos ajeno. Pero la llegada de Tomás, un joven reservado y distante, altera ese equilibrio desde la primera sesión.
Tomás no habla de hechos concretos, sino de sensaciones difíciles de nombrar: recuerdos que no reconoce como propios, pensamientos que aparecen sin origen claro, sueños persistentes en los que recorre un pasillo lleno de puertas cerradas, salvo una. Detrás de esa puerta, siempre hay una figura de espaldas que le provoca una tristeza que siente ajena. No es miedo lo que lo impulsa a hablar, sino la certeza de que, si guarda silencio, algo lo seguirá.
A medida que Elías intenta abordar el caso desde una mirada clínica, comienzan a surgir fisuras en su propia percepción. Una frase aparece escrita en su cuaderno sin que recuerde haberla anotado. Viejos archivos olvidados reaparecen, junto a dibujos y notas que parecen anticipar el presente. La línea entre el recuerdo y la imaginación, entre el paciente y el terapeuta, empieza a desdibujarse.
Con una atmósfera inquietante y contenida, la historia indaga en la fragilidad de la memoria, la identidad y aquello que persiste cuando lo olvidado se niega a desaparecer.