Hay muchas leyendas sobre la luna y el sol, pero ninguna es tan cierta como las anteriores, fue algo que ocurrió ya hace mucho tiempo, antes de que en la Tierra existiera el hombre, y las sombras, criaturas sin cuerpo, vagaban libre por esa roca flotante, pero sobre ellas existía un reino, el reino de los Astros, seres luminosos que vivan en paz con todo el universo. Un joven príncipe solar, Llamado Sol, viajaba por el campo de estrellas, surcando el oscuro cielo iluminando cada rincón con su luz en su carruaje dorado, en su recorrido descubrió una bella doncella lunar, hija de la noche, era una joven hermosa, de piel blanca y ojos azules, con un largo cabello plateado, ella al ver tan intenso resplandor se enamoro del Sol, y el principe encantado con tal hermosa belleza, se enamoró de la Luna, por siglos, estuvieron juntos, estaban felices por su amor, pero el Rey Solar, el máximo gobernante de los Astros no estaba de acuerdo con ese amor prohibido.
Abbie tiene un problema y la solución está en la puerta de al lado.
¡Ella no ha hecho nada malo! Sin embargo, su excompañera de hermandad la ha puesto en un aprieto en donde su futuro universitario pende de un hilo.
Con el tiempo corriendo, pánico y una mejor amiga experta en dar soluciones, Abbie explora las opciones, pero no tarda en darse cuenta de que Damiano, el frío jugador de hockey y su ceñudo compañero de piso, es la respuesta.