-SUPERALA MURIO-dijo Cam mientras lograba ver las lagrimas saliendo de sus ojos y viajando por sus mejillas hasta llegar a su menton.
-ME DEJO-grito Sam mientras sus lagrimas aumentaban y sus ojos se veian destrozados.
Yo estaba callada mientras lloraba en silencio.
Sam se levanto de la cama de la habitacion y empezo a caminar mientras recivia miradas extrañadoas de los chicos y mias. Sam siguio caminando y se drigio rumbo a la puerta que dirigia al balcon del segundo piso, senti que tenia que ir con el, pero pense que tambien nesecitaba digerir la noticia.
-AHHHHHH, ¡no puedo con esto!- grito Sam saliendo por completo al pequeño balcon.
Sam se tiro, se lanzo al vacio, todo paso en camara lenta veia que todos se levantaban y bajaban, todos corrian de un lado al otro, yo no me lograba mover, estaba muy aturdida, despues de unos minutos empeze a ver puntos negros, alguien gritaba mi nombre no lograba distinguir nada, mientras los puntos crecian, despues de unos minutos que parecian horas, todo se torno negro.
Ella estaba allí sentada, sola y llorando desconsoladamente mientras esperaba el autobús que la llevaría de vuelta a casa y llego él, que tras sentarse a su lado le ofreció su pañuelo y se quedo allí callado hasta que ella por fin termino de llorar y entonces le pregunto:
-¿Cual es el motivo de tanta lagrima?
-Necesito un trabajo. O un marido con urgencia
-¿Un marido?
-Es complicado de explicar para contar a cualquier desconocido
-Mi nombre es Jaime y el tuyo
-Clara
-¿Te apetece que tomemos un café y mientras me cuentas que pasa?
-Es un poco largo
-Tengo tiempo
Ella se encontraba demasiado sola y tenía la necesidad de hablar con alguien, por eso acepto, a pesar de seguir considerándolo un desconocido. Lo acababa de conocer y solo sabía su nombre. Fueron a una cafetería que había cerca. Estaba muy tranquila y cogieron una de las mesas más apartadas de la barra para poder hablar con tranquilidad, después de que la camarera les trajese lo que habían pedido comenzaron a hablar.