Olivia no es fan de salir a bailar.
Ni de meterse en problemas.
Ni de tomar alcohol, ni de nada, en realidad; excepto escribir. Ella ama escribir, todos lo saben.
Aunque las cosas cambian abismalmente cuando accede a salir una noche con Valeria, su amiga. Conoce a Matías, quien la atrae de inmediato, pues no estaba bailando, o algo parecido (una gran cantidad de balanceos hacia un lado y otro con descensos violentos hacia el suelo), sino que estaba sentado en un rincón, tomando café... Café negro... Como su alma.
Y su curiosidad despertó, y su deseo la cegó.
Y su cabellera pelirroja lo atrajo, y sus miradas se encontraron. Y se sintieron comprendidos, solo por una vez.
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