Que no veis mujeres al ignorar,
Al que os trata bien no dareis caso,
Y al que os trata mal si dáis paso,
Sólo confusión dáis al hablar.
Más no encontráis claridad,
Si os decimos amor veis mentira,
Más la mentira dáis por lira,
Y a la verdad por falsedad.
Y siempre andan con prisa
Si os tratamos mal por altivas,
Y os tratamos bien por atractivas,
Más no ven que ya no es risa.
¿Porqué al que implora atormentan?
¿Qué no les bastan las palabras?
Si con acciones no veis alas,
Más con las palabras se lamentan.
¿Qué engrandece más su orgullo?
¿Tener al hermoso a lado?
¿O tratarlo mal por obstinado?
Y no veis que eso es puro embrollo.
Y aún decid que no valemos pena,
Entonces ¿Cómo las enamoramos?
Si en el verbo no ven ramos,
Menos si sois nuestra vida plena.
Entonces ¿Quién es mas necio?,
Si vosotros por acusar sin razón,
O vosotras por confundir al corazón,
Pero aún os pagamos precio.
Pero si a otra os hacemos caso,
Ya pecamos de livianos,
Y si a
Asher pensaba que tenía una vida perfecta. Era el mejor en su equipo de hockey, tenía las mejores notas en la universidad y un grupo de amigos que parecían serle fiel.
Pero cuando conoce a Skye, la hermana de uno de sus mejores amigos cree que la chica está loca. Tiene una actitud tan dura que es difícil de romper y suele irritarlo todo el tiempo desde que se ha mudado a vivir con su hermano y él.
Y cuando los chicos del equipo le proponen que no conseguiría conquistar a alguien como Skye, lo ve como un reto que está dispuesto a jugar, una apuesta para conquistar el corazón de alguien como Skye es suficiente para que Asher acepte, pues es demasiado competitivo y no está dispuesto a perder su puesto en el equipo de hockey y pasarse el resto del año en la banca como le han apostado.
Sin embargo, a medida que conoce a Skye, Asher se da cuenta que la chica es todo lo contrario a lo que le ha tratado de demostrar, conquistarla no parece tan complicado como pensaba y el corazón de ella no parece ser el único en juego.