Por fin había terminado la batalla. Aún teniamos que recuperarnos de los daños sufridos en dicha batalla, sin embargo parecía que todo estaba llendo bien. Pero teniamos que emprender otro viaje, por fin vería a mi padre, podría salvarle. Sabia donde encontrarle, Australia, pero nos ibamos a encontrar varios obstaculos en el camino y no todo fue felicidad, para nada. Otra batalla estaba a punto de dar comienzo aún más dura de la que ya habiamos pasado. Demasiadas preguntas, pocas respuestas.
¿Podriamos lograr nuestro objetivo o fracasariamos en el intento?
-¿Existe alguna manera en la que puedas entender que debemos hacer esto juntos?
-¿Y hay alguna donde tú entiendas que esto no está bien?
Mi rabia en este momento estaba consumiendo cada tramo de dulzura, una que mi tía halagaba todo el tiempo, la misma que él estaba destrozando en un parpadeo.
-No, cuando estoy contigo nada se siente mal
Sus palabras me sorprenden y desarman al mismo tiempo, pero decido mantener mi postura
-Daniel, por favor. Debes entender que hechiceros y hombres lobos no pueden estar juntos, no funcionó en el pasado y definitivamente tampoco ahora. Deja de insistir, mi respuesta sigue siendo un rotundo no.