Yo no creía en la Iglesia, Dios nunca me amparo cuando lo necesité. La única persona que se convirtió en mi crucifijo y que me persigno con sus besos, fuiste tú. Y no me importo en ese momento todo lo que tuve que pasar por estar contigo toda la vida. Fueron momentos tristes, llenos incluso de rencor. tu con tu ceño fruncido y tus manos tersas y yo con los ojos dormilones y la sonrisa seca. Aunque pasamos años, para mi no fue mas que un suspiro y tu ausencia se me ha hecho eternidad.
La palomita blanca se convirtió en blancura pura.
All Rights Reserved
Join the largest storytelling communityGet personalized story recommendations, save your favourites to your library, and comment and vote to grow your community.