Desde que Nabi vio a un Doha de 18 haciendo un berrinche y pucheros le gustó y ese gusto se complemento cuando lo vio jugar voleibol. A Doha le gustó Nabi desde que la vio enojada y triste porque se había ido. Pero en EEUU tenía un sentimiento extraño, sentía que no podía vivir sin ella por eso regreso lo más rápido que pudo.
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