Tú, Pequeño Satelite.

Tú, Pequeño Satelite.

  • WpView
    LECTURAS 366
  • WpVote
    Votos 61
  • WpPart
    Partes 8
WpMetadataReadContinúa
WpMetadataNoticeÚltima publicación mié, feb 17, 2016
Ella lo rondaba, perseguía, en fin, lo amaba. Aun estando rota.Quería algún signo por parte de él, de que sabia que ella existía, incluso si fuera odio. Como su pequeño satélite, no lo dejaría ir, orbitandolo todos los días, no desistiría. ★★★ Él pasaba de ella monumentalmente, no le gustaban las chicas que se arrastraban por él. Aun así, se acostumbró tanto a la presencia de su pequeño satélite, que cuando se fue, extraño profundamente su olor a Limón.
Todos los derechos reservados
#18
arboles
WpChevronRight
Únete a la comunidad narrativa más grandeObtén recomendaciones personalizadas de historias, guarda tus favoritas en tu biblioteca, y comenta y vota para hacer crecer tu comunidad.
Illustration

Quizás también te guste

  • APOCALYPSE
  • Envenenado Por Tu Sonrisa (Tomioka × Shinobu)
  • Burbujas
  • Hasta Quedarnos Sin Estrellas
  • Experimental
  • Para el chico al que jure odiar
  • ・小さな耳 .・𝐀𝐊𝐀𝐑𝐄𝐍
  • Me enamore de la novia de mi amigo (Tn x Miku)
  • Amores inesperados ( Y complejos)
  • El amor De Dos Amores Eternos (Keith x Qt)

El mundo a veces se siente como si estuviera al borde del colapso, pero no por las razones que suelen preocupar a la humanidad. Para Elijah, la verdadera catástrofe no es el fin del mundo, sino el fin de su mundo: los días que se desmoronaron con la pérdida que lo marcó para siempre. Desde entonces, cada amanecer le parece una herida abierta, cada estrella en el cielo un recordatorio de lo que ya no está. Por eso, cuando Ameri apareció, él no supo qué pensar. Era imposible ignorar su risa, esa forma de iluminar las sombras con la simpleza de su presencia. Ameri era la antítesis de su ruina: un caos vibrante, un soplo de vida en medio de su desesperanza. Elijah no quería enamorarse. No creía que aún tuviera algo que ofrecer. Pero Ameri parecía no darse por vencida. Día tras día, con sus gestos pequeños y palabras sinceras, trataba de arrancarlo de la prisión de culpa en la que había encerrado su corazón. En un mundo que parecía estar en su ocaso, Ameri le mostró a Elijah que incluso en medio del Apocalipsis, el amor podía florecer, suave y desgarrador como un susurro entre las cenizas. Porque a veces, lo que más tememos no es el fin de todo, sino lo que vendrá después.

Más detalles
WpActionLinkPautas de Contenido