Sin darme cuenta en donde piso, caigo en el suelo y me acuesto en él en posición fetal.
Las lágrimas se vuelven a apoderar de mí.
-¡Sólo Dejenme salir de aquí, por favor!- imploro.
De pronto, las butacas empiezan a temblar frente a mis ojos, y de la nada, pequeñas flamas de fuego se esparcen por todo el salón.
Completamente resignado, me limito a sólo estar en el suelo y esperar a que el fuego termine con mi vida.
Es inevitable ya no sentir el sueño pesado, y no aguantar cerrar los ojos.
Por más que siento el calor en mi frente, aceptó la derrota y comienzo a quedarme dormido...
A lo largo de nuestras vidas aprendemos un sin fin de cosas pues, no hay mejor aprendizaje que el que se da por medio de la experiencia, pero con todo esto también aprendemos que existen cosas que no tienen razón de ser, cosas que simplemente pasan por fortuna o por desgracia de alguien.
Te invito a que conozcas la desdichada historia de Jerome Thawn.
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