Giselle Emerson solo tenía 15 años cuando accedió a la red social Neolove, nunca pensó que allí encontraría fuerza, voz y dirección. En solo dos meses se volvió una chica decidida. El hizo eso.
Pero un trágico accidente cambia la vida de Giselle.
Dolor, traición y mentiras disuelven el algodón de azúcar que era su vida.
¿Será Giselle impermeable ante el odio y las promesas rotas que alguna la hizo creer en algo y aventurarse a sanar el corazón que se destrozó en esa rueda de la fortuna?
Algunos años después ella lo averigua
-Él dijo que todo era luz, que todo podía comenzar de nuevo, que mañana siempre saldría el sol, donde yo podría ver la primavera renacer y olvidar el contraste que marco ese día, sin embargo él no pertenecía a ese lado. En su mundo no existía esa estación, ni el sol, ni el mañana, ni un nuevo comienzo, ni la luz...
A veces, la vida duele más de lo que las palabras pueden explicar. Ella lo sabía bien. Cada mañana era una lucha contra sus propios pensamientos, una guerra silenciosa en la que siempre salía herida. La ansiedad la estrangulaba desde dentro, y el mundo a su alrededor parecía indiferente. Nadie imaginaba que detrás de su mirada vacía se escondía un infierno: el monstruo que vivía bajo el mismo techo, le había robado la inocencia y la calma.
Una tarde, todo colapsó. En medio de un ataque de pánico en los pasillos del instituto, cayó al suelo temblando, incapaz de respirar. Un chico de mirada intensa y silenciosa, que no dijo nada pero se arrodilló a su lado y le sostuvo la mano. Había algo en él... una oscuridad parecida a la suya.
Lo que no sabía era que aquel desconocido no era cualquier chico Cargaba con sus propios demonios, cicatrices invisibles que lo hacían diferente a todos los demás. Y sin saber por qué, decidió que quería ayudarla. Porque a veces, las almas rotas se reconocen entre sí.