Esa noche lluviosa, al resbalarme y caerme imaginé el impacto, pero al no sentirlo mis ojos se abrieron encontrándome con un chico. Era hermoso, pude jurar que era un ángel y que había muerto.
Se enamoro de unos preciosos ojos verdes cuando se prometió a si mismo no volver a amar a nadie desde que su madre habia fallecido, pero le fue inevitable enamorarse de ese pequeño chico tímido.
......
-Tu y yo somos malditos polos opuestos Alexander.
-Los polos opuestos se atraen.