Kath vivía en un sueño, tenía una casa perfecta, una familia perfecta, unos amigos perfectos y un novio perfecto. La vida de su mejor amigo Sam no era tan perfecta su padre es un alcohólico y su hermana había muerto cuando el tenía cinco años. Eric que es el novio de Kath tampoco tenía una vida tan fácil, su padre había abandonado a su madre, a su hermana y a él nada más nacer. Eric quería descubrir que le había pasado a su padre y no se iba a rendir hasta conseguir verle. Kath quiere más que nada en el mundo a sus dos chicos pero pronto un montón de problemas la bajaran a ella de esa nube de perfección en la que había permanecido demasiado tiempo.
Pasaron seis años desde la última vez que Sam y Luke tuvieron noticias de Zoey, su amiga de la infancia.
Ahora, Zoey ha vuelto a la ciudad porque Sam la necesita.
Todos los buenos recuerdos de Samuel los protagonizan sus dos viejos mejores amigos, y su único deseo, ahora que tiene los días contados, es recobrar esa amistad y cumplir la promesa de llegar al Gran Cañón que hicieron de niños.
¿El único problema? Luke nunca le perdonará a Zoey lo que le hizo a su mejor amigo. Y va a encargarse de hacérselo saber durante cada minuto que estén forzados a convivir en esa carretera.
Una furgoneta.
Un viaje por todo Estados Unidos.
Dos mejores amigos que jugaron a odiarse toda su infancia.
«La única razón por la que nos despedimos fue para reencontrarnos de nuevo»