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Encerrada en el cuarto oscuro

Encerrada en el cuarto oscuro

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WpMetadataNoticeLast published Mon, Oct 3, 2016
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Fiction
Mystery
Desperte dentro de una habitación oscura, ¿donde carajos estaba? no recordaba mucho, la ultima vez que estuve despierta iba con Charles camino a casa ¡Mierda! ¿Donde esta Charles? El cuarto estaba muy oscuro, a excepcion de una luz que se filtraba bajo la puerta, me levante de lo que parecian arapos, habia un hedor horrible no se que era pero seguro estaba del otro lado de la habitacion y no queria acercarmele. Casi caigo, creo que aun hay bastante droga en mi sistema, me aferre a lo unico que estaba cerca, la pared, asta llegar a la puerta la cual oviamente estaba cerrada, se oyo una puerta seguida de unos pasos que se acercaban a la puerta,mi corazon comenzaba a latir muy fuerte por que aun sostenia el cerrojo, me quede en shock, alguien quito el seguro y abrio la puerta. Aun estaba aferrada a la puerta ¡estupida! quede como eso una total estupida, el tipo que abrio dio un golpe y me undi en la oscuridad.
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Desde que Oscar Piastri llegó a McLaren, Lando Norris había sido... bueno, Lando. Bromista, efusivo, siempre buscando una risa o un abrazo, aunque Oscar, reservado como era, nunca terminaba de corresponderle del todo. Una sonrisa incómoda, un leve asentimiento, y poco más. Oscar simplemente no sabía cómo manejar a alguien tan abierto como Lando. -¡Vamos, Piastri! ¡No seas tan seco! -bromeaba Lando cada vez que intentaba abrazarlo después de una carrera o en los boxes. Oscar apenas se reía. No era que le cayera mal Lando, pero tanta cercanía lo hacía sentir incómodo. Así que Lando, tras semanas de intentarlo, decidió que ya estaba bien. De un día para otro, dejó de forzarlo. No más bromas pegajosas, no más abrazos, no más sonrisas insistentes. Lando, en cambio, empezó a acercarse a otros pilotos: a Charles, a George, incluso a algunos rookies nuevos. Pero lo que realmente desató algo dentro de Oscar fue ver cómo Lando se encariñaba rápidamente con uno de ellos: un piloto argentino, joven, divertido, que parecía perfectamente sincronizado con Lando. Compartían risas escandalosas en el paddock, se abrazaban sin vergüenza, y en las redes sociales no paraban de intercambiar bromas internas. Al principio, Oscar se dijo que no le importaba. Mejor así. Menos distracciones. Más concentración. Pero cuando los vio abrazados, riendo de algo que él no entendía, algo incómodo le retorció el estómago. En la siguiente reunión del equipo, mientras todos charlaban y Lando bromeaba con el piloto argentino, Oscar no pudo evitar lanzar miradas constantes. Ni siquiera se dio cuenta de que su pie golpeaba nerviosamente el suelo bajo la mesa. Ni que su ceño estaba fruncido. Después de la sesión, Oscar interceptó a Lando en el pasillo. -¿Ya no hablas conmigo o qué? -soltó de repente, más brusco de lo que pretendía. Lando parpadeó, sorprendido. -Pues... pensé que preferías que no lo hiciera -respondió, sin rastro de enfado, como si d

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