El amor y la infidelidad es como una flor: " La vez y si te gusta solo tú decides si arrancarla o cuidar de ella", hay veces que el hombre cuida de ella pero cuando ven a otra flor con mayor matiz y aguda fragancia simplemente se olvidan que ya cuidaban a un hermoso tulipán y la dejan marchitar o la arrancan, luego al sentir las espinas de una sensual pero engañosa rosa regresa a tratar de revivir a aquel solitario capullo de tulipán, a la del triste matiz con pétalos sollozos o aguarapados e incluso intentan trasplantarla y la cuida hasta que vuelve a reponerse, y esto se repite una y otra vez hasta que la flor se cansa y no vuelve a abrir su hermoso capullo el cual radiaba luz y enviciaba con su exquisita fragancia. Allí comprendes que hasta el más noble hombre o por muy estúpido que sea se cansa de estar allí cada vez que tú quieras pero no cuando te necesiten y busca nuevos senderos.Tous Droits Réservés
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