Siete copas fueron suficientes para darme cuenta del daño que me había causado aquella mujer al dejarme plantado frente al altar,y una más para darme cuenta que no tenía ni idea de lo que era el amor.
Las cosas se salieron de control, los gritos de mis amigas hacían que el corazón latiera con mas fuerza, pero había algo que me preocupaba aun mas, Harry, no podia sacarlo de mi memoria, pero por mas que lo intentara tenia que aceptarlo, el jamas amaría a una asesina y yo, no podia escapar de lo que era.