Pequeña Luna Rota

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WpMetadataNoticeLast published Sun, Mar 13, 2016
Era de noche cuando llegaste Y me viste así tal y como yo era. Fría, insensata y inmadura Me sentía como una niña pequeña a tu lado ,pero todo terminó. La noche estaba en su éxtasis de esplendor , captando miradas inertes que la hacían lucir aun mas bella. Que desperdicio de almas, de ángeles e incluso de demonios que admiran a la luna, Ella es inalcanzable tanto como tu amor. Me quede mirándote a tus ojos ,sabia que eran de esos ojos que te penetran hasta el alma y te desnudan con solo una mirada, eran de ese café que te recuerda a la dulce miel, como tan azucarados eran tus labios. Me quede absorta en mis pensamientos que no hacían mas que admirar cada vez mas tu belleza. Y entonces fue cuando me quebraste en mil pedazos. Me sentí rota, inútil Sin vida.
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La atracción puede aparecer en el momento menos esperado, en el lugar menos oportuno... y en la forma más devastadora. Siempre sentí curiosidad por todo lo relacionado al sexo: esa conexión natural, espontánea y sutil que tanto se menciona. Sin embargo, durante años, ningún hombre logró despertar en mí esa chispa que otros describen como deseo, pasión o desenfreno. Me bastaban juegos inocentes. Nada más. Nada profundo. Hasta que lo conocí. Un solo cruce de miradas bastó para que mi cuerpo ardiera y mi mente se desconectara. Su físico, su mirada, su sonrisa... todo en él era una provocación imposible de ignorar. Lo que no sabía era que al abrir la puerta de ese deseo prohibido, no solo descubriría mi lado más sensual, pasional y adicto, sino también una relación tan intensa que rayaría en la toxicidad. Sin compromisos. Sin promesas. Sin sentimientos. Solo sexo. Solo adicción. Él despertó mi piel, mi hambre, mi placer... y mi necesidad. Una necesidad oscura, peligrosa. Una de la que no sabría -ni podría- escapar. Porque hay adicciones que marcan más que cualquier droga. Y la mía... Era él. Era su cuerpo. Era su veneno. Él era, y siempre será... sexualmente tóxico para mí.

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