Y es que ellos eran así, discutían, se gritaban, se decían cosas de las cuales luego se arrepentían. Aunque... arrepentirse no era tan malo. Lo mejor de discutir, siempre había sido reconciliarse.
Dicen por ahí que a las personas que más se aman, es a quienes más se puede llegar a odiar dependiendo del daño que te hagan. Inuyasha recuerda el triste destino que provocó en un alma pura cuyo fin fue más triste que el del peor de los demonios.