Las noches invaden mi vida de una cruel espera, con tan solo el recuerdo una y otra vez de los sucesos que han marcado mi vida, aquella noche profética, aquella noche cubierta de sangre y cuyas lágrimas derramadas acabaron en el olvido de aquellos que también perecieron bajo la luna llena. Tenebrosas imágenes que no desaparecen con el sol y que sin embargo, me veo obligada a descansar por tener que vivir como ellos, escondiéndome de sus colmillos, de su sed de sangre y de la promesa de muerte si me descubren.